Archivo de artículos clasificados como' "Historias"

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Soy inmensamente feliz de vivir en el futuro que Steve Jobs creó

6/10/2011

¿Cómo puede una sola persona tener tanto impacto en el mundo? ¿Cómo las acciones de un sólo individuo afectar toda una industria, toda una economía, toda una especie interconectada?

Yo soy fiel creyente que la humanidad crea genios en bloque. Davinci, Miguel Angel, Boticelli y Copernico vivieron en la misma epoca y quizás algún día se juntaron a hablar en el mismo bar en Roma. Einstein, Bohr, Fermi, Feynmann y von Neumann no sólo vivieron al tiempo, sino que gracias a ellos el mundo cambió por completo (la relatividad, la energía atomica, el Saturn V y el Apolo 11, todos conectados).

Ahora, vivimos en la epoca donde los apellidos son Gates, Page, Brin, Zuckerberg, Torvalds y Jobs. Jobs se nos fue.

Jobs era diferente. Jobs era único en su visión, en su forma de administrar, en su forma de crear de la nada. Jobs siempre vio el futuro, pero a diferencia de muchos, lo creó y nos convenció de comprarlo.

Jobs murió tras crear el verdadero smartphone, la primer tablet de ciencia ficción, revolucionar el modelo de venta de música, el modelo de venta de software, la forma de escuchar música, la forma de interactuar con la información y crear de la nada y tras casi perderla, la empresa más valiosa del mundo.

Me cuesta escribir este post, me cuesta creer que ya no está y me cuesta entender que ya no volverá. Que ya no hay “one more thing“. Que esa magia no se volverá a vivir. Porque nadie, nadie es Jobs.

Pero me hace sentir inmensamente feliz haber vivido esta era. Fue un privilegio.

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Ser adulto

15/09/2011

Tengo 25 años. Hace un par de siglos llegabas a “la edad” a los 16, pero la industrialización y la necesidad de tener trabajadores educados en vez de fuertes hizo que el número aumentara a 18.

Mi edad no me hace sentir adulto. “Adulto” para mi eran mis padres, mis profesores o en general la gente con la que no tenía nada en común. Ellos me aceptaron en el club hace años, pero siento que no pertenezco.

Compras un auto, rentas un apartamento, pagas impuestos, pagas cuentas, contratas gente, pagas sueldos, recibes cheques, sabes qué es un cheque y cómo llenarlo, limpias voluntariamente los platos, negocias con gente del doble de tu edad, gente del doble de tu edad te pide cosas, planeas una vida con alguien. Y aun así, no siento que lo sea.

Mi auto es un juguete caro. Mi apartamento una base de operaciones. Mi empresa un reto divertido para jugar todo el día, no un empleo para mantener una familia. El dinero es los puntos que te permiten ganar el juego, no el fin por el que trabajas. La linea que separa los hobbies del trabajo no existe. Como dice XKCD, mi cerebro dejó de crecer hace muchos años y he estado fingiendo desde entonces.

 

¿Qué es ser adulto si me sigo sintiendo niño? ¿Tener un hijo? ¿Mantenerlo? ¿Endeudarme? ¿Crear una familia? ¿Crear una empresa? ¿Otra empresa? ¿Viajar más? ¿Viajar menos y establecerme?

Quizás un día descubran que nunca crecí y me pondrán bajo supervisión adulta responsable. Así tal vez me sienta seguro de seguir jugando, como lo he hecho hasta hoy.

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Mi taxista atropelló un motociclista

9/02/2011

Mi taxista atropelló a alguien. Una moto ignoró por completo un stop y se atravesó en el camino del taxi a 60 Km/h. El taxi impactó la moto tan fuerte que el motociclista salió volando y golpeó con su cabeza la parte de atrás del carro antes de caer, varios metros atrás.

Si no fuera por el casco habría muerto, pero se rompió ambos brazos, ambas piernas y varias costillas. Mi taxista estaba seguro que iba a la carcel, pero una cámara de tráfico capturó todo y fue evidente que la culpa no fue suya, sino de la moto.

La moto quedó 100% destruida, el taxi sufrió daños al motor y la parte frontal, quedando inservible hasta ser fuertemente reparado. Un arreglo de $5000 dolares que mi taxista no tenía. El hombre de la moto estuvo en el hospital un par de meses y ningún proceso se pudo iniciar en su contra hasta que saliera.

El juicio fue fácil, la moto tenía toda la responsabilidad y debía pagar todos los daños causados, más los meses que el taxi no trabajó. Una cifra cercana a los $10.000 dolares.

El hombre de la moto encontró donde vivía mi taxista y fue a su casa a hablar con él. A pedirle perdón. A pedirle ayuda.

El hombre era mensajero antes del accidente, antes de perder la moto y la movilidad. El hombre fue en silla de ruedas, porque aunque no quedó invalido, le es insoportablemente doloroso caminar. Ya no es mensajero, ya no tiene ningún empleo, ni sabe hacer algo más.

El hombre de la moto tiene una hija pequeña, una cuenta de hospital que no puede pagar, una demanda que ganó el taxista. Por comerse un stop.

Mi taxista no sabe qué hacer. Perdió mucho dinero, mucho trabajo, su anterior carro. Él no tuvo la culpa, sólo conducía.

Nunca sabré qué decidió mi taxista.

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Nunca rendirse

23/04/2010

Suena a bullshit de motivación personal. No. Hay razones matemáticas para esto. Sigue leyendo.

Cuando vas tarde a un compromiso, muy tarde, es normal pensar “ya no voy a llegar” y abandonar el camino. Es normal pensar que ya no puedes hacer nada, no te recibirán, perdiste la oportunidad, no hay nada que hacer. Y dejas de correr, das media vuelta y regresas a casa.

Eso es rendirse y no tiene sentido.

La vida para mi es saber apostar y saber de estadística. ¿Qué pierdes con seguir corriendo, así llegues muy tarde? Dar la cara siempre será mejor y quizás te acepten. Quizás todo salga bien. O quizás te ridiculicen por pensar que aun te esperaban y te hagan perder el esfuerzo.

No, no existe esa probabilidad. La gente tiende a ser buena.

¿Te parece un riesgo inaceptable? Realmente no pierdes nada:

  • Si te arriesgas y sigues corriendo, exista la probabilidad de ganar. Que lo logres, que te acepten, que consigas lo que querías.
  • Si decides parar y dejar de correr, no existe probabilidad de ganar. Perderás el 100% del tiempo.

El miedo al “ridículo”, a “quedar mal” o a la posibilidad de perder tras esforzarse, es el freno de mucha gente brillante. Es estúpido pensar que es mejor perder con dignidad que intentar ganar una situación imposible.

Nunca te rindas hasta agotar todos los medios que tienes. Y cuando los agotes, cierra los ojos e intenta lo que no crees poder hacer. Siempre.

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